09 octubre 2017

8 pasos para convertir a Madame Bovary en don Quijote

Se ha dicho más de una vez madame Bovary, la heroína de Gustave Flaubert, es un cabaellero con faldas. Lo mismo que don Quijote que es una damisela con escudo. Ambos personajes son intercamiables, ahora sabremos por qué.



En el siglo XVII Emma Bovary hubiese sido un caballero andante y a mediados del siglo XIX don Quijote sería un romántico empedernido. A ambos personajes los separan más de dos cientos años y diferencias obvias como la del género (uno es hombre y la otra mujer), la época, la edad y la nacionalidad. Pero su esencia en el fondo es muy similar y representan a la perfección la crisis de un tiempo que llegaba a su fin y que se negaron a aceptar. No hay que olvidar que los dos pagaron con su vida el precio de hacer realidad sus sueños, pero consiguieron ser dos figuras literarias inmortales y respetadas.
Por otra parte, Francia y España son dos países vecinos cuya proximidad geográfica ha propiciado el intercambio de influencias literarias, estilos, modos y temas. Los franceses aman la obra de Cervantes, el teatro clásico español y la picaresca. Los literatos españoles, por su parte, se han sentido atraídos sobre todo por la literatura francesa del siglo XIX.
De este continuo devenir literario marcado por los modos y las exigencias de los ilustrados y sus circunstancias podemos encontrar dos autores, Gustave Flaubert y Miguel de Cervantes Saavedra.
Flaubert, nacido en 1821 fue testigo de los cambios sociales provocados por la Revolución Francesa que en el ámbito literario tuvo como consecuencia tres grandes movimientos: el Romanticismo, el Realismo y el Simbolismo. Este autor, apasionado por España y su cultura, conoció la obra de Cervantes mucho antes de saber leer y escribir porque su tío le leía fragmentos de El Quijote (1605) que le marcaron profundamente y que más tarde trasladó a sus obras.
Una de sus novelas más significativas es Madame Bovary (1856). El motor de esta historia es el análisis psicológico de la protagonista y que obedece a tres momentos: decepción de la vida conyugal, descubrimiento y evolución tras una sucesión de amantes y fracaso económico que concluye con el suicidio por envenenamiento. Este libro fue la gran obra de Flaubert, la que más le gustó y de la que incluso llegó a afirmar que la protagonista era un reflejo fiel de él mismo: Madame Bovary c’est moi!, pese a parecerse tanto a un caso real de una mujer que se suicidó y alguna otra mujer más.
Por otra parte, Miguel de Cervantes nació en Alcalá de Henares y además de literato fue un soldado que llegó a sufrir torturas y cárcel en Argel hasta conseguir volver a su tierra donde empezó a escribir  Don Quijote de la Mancha. Este libro lo escribió con el propósito de desmitificar de forma burlesca la tradición de tipo cortés y caballeresca de su época. Se consideró la primera novela moderna y sirvió de referente para la novela europea. Desde la elección de los escenarios, el acompañante de don Quijote, el nombre de los caballos y otros personajes y situaciones no es más que una exageración “in crescendo” que pone de manifiesto el fuerte contraste del protagonista ajeno a la realidad y totalmente abducido por sus lecturas que le habían secado el cerebro.
Un rastreo con más profundidad nos lleva a encontrar similitudes entre estos dos protagonistas claramente antihéroes como son Madame Bovary y don Quijote.
1. Las dos obras marcaron grandes hitos literariosDon Quijote de la Mancha se considera una obra clave de la literatura universal que ha sido editado y traducido de la historia, y Madame Bovary es un libro que puso las bases de lo que sería la nueva novela moderna al querer sustituir los hechos o las acciones por las ideas y sentimientos de los personajes.
2. Los dos protagonistas tuvieron una vida acomodada que les permitió disfrutar de ciertos lujos y alimentar todavía más sus delirios que les llevarían a acabar sus días de forma trágica, como ya todos conocemos. Uno de los termómetros que ponen en alerta a los familiares y allegados de los personajes es el dinero, o la falta de éste. A causa de hacer realidad sus obsesiones desmedidas tanto Emma como don Quijote se arruinan, en el caso del hidalgo su familia toma medidas y le quema los libros, pero es Emma la que elige morir cuando es consciente que ya no le queda nada que gastar y la van a descubrir.
3. Las dos obras demuestran que un exceso de lecturas unida a una imaginación desbordada es capaz de causar estragos, a pesar de sus buenas intenciones. Emma Bovary sueña con codearse con la alta sociedad, asistir a fiestas sin fin y ansía disponer de un elenco de amantes y lujos para revivir la vida de sus heroínas de ficción romántica que ella no se puede permitir de ninguna manera. Don Quijote desea con todas sus fuerzas socorrer damas desvalidas, defender inocentes y restaurar la paz en un mundo duro y cruel que se ríe de sus buenas intenciones.
4. Además, la gran pasión lectora de los dos protagonistas escondía, por parte de sus autores, una crítica feroz y despiadada de los dos tipos de sociedad de su época representadas por medio de la literatura. La tradición cortés y caballeresca en don Quijote, que Cervantes pretendía despojar de toda positividad desde la ridiculez y la burla, por un lado. Y por otra parte, los ideales románticos que Flaubert, a diferencia de Cervantes, deseaba mantener en contraposición al Realismo que se avecinaba en la literatura.
4. Los dos se acompañaron de fieles servidores que tenían una fe ciega en ellos ytambién demostraron poseer pocas luces. En el caso de don Quijote nos referimos al humilde Sancho Panza y en Madame Bovary se trata de Hipólito, un joven cojo que trabajaba en una hostelería.
6. El entorno donde se desarrolla la historia influye en los sentimientos y emociones de los personajes que les facilita la proyección de su imaginación y deseos. Hasta el punto que don Quijote ve gigantes en lugar de molinos de viento y Emma Bovary gusta de pasear en barca por lugares parecidos a donde se ahogó Ofelia (de la obra de teatro Hamlet, de Shakespeare).
7Los dos protagonistas se consideran antihéroes, son inadaptados a su tiempo y por ello la empatía con el lector no es posible. Ambos representan el lado oscuro de lo que supone ir contracorriente, supuestamente al haber nacido en una época equivocada, aunque más que adelantados a su tiempo hay que considerarlos obsoletos y por eso caducos. Solamente Flaubert comparte los ideales de su heroína (no antiheroína) porque este autor tampoco soportaba la realidad de su tiempo y se negaba a las nuevas corrientes literarias.
8. Ambos protagonistas mueren al final de la obra y con su muerte desaparece también la esencia que los movía. Con la diferencia que don Quijote muere de puro agotamiento, extenuado física y mentalmente por los maltratos sufridos y por la incomprensión de que ha sido objeto y Emma es la artífice de su muerte al tomar veneno. Además, no hay que olvidar que don Quijote recobra la cordura poco antes de morir y Emma pasa por un evolución donde sus deseos de llevar una vida como la que conocía en sus libros es imparable.


Por Àngels S. Amorós

(publicado originalmente en la web cultural sobrelibros y literatura Librópatas
http://www.libropatas.com/listas/8-pasos-convertir-madame-bovary-quijote-viceversa/

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